viernes, 23 de mayo de 2014

NO ME BUSQUES, NO ME HALLES, NO ME ENCUENTRES, NADA SOY...


 

No me busques en la sombra
ni en canciones del olvido,
no me busques en pantanos
ni vagando en el vacío.

No me hallo ya en la pena
ni lamiendo mis heridas,
y tampoco en la condena
de saberme enloquecida.

No me encuentro en el rincón
de una vida acobardada,
ni en agujas de un reloj
silenciado por la almohada.

No me busques, no me halles
no me encuentres, nada soy...

Nada soy que se parezca
a quien tú ya conocías,
porque mi alma, antes rota
ahora salta de alegría.

Y en los bosques yo me pierdo
respirando libertad,
sin temores, sin lamentos
y sin miedo al qué dirán.

Me camuflo en lo profundo
de lo verde del jardín,
bien sentada, acomodada
ahí, hartándome a reír.

¡Qué gustazo!... ya lo sabes
nunca más mi llanto esperes,
porque a cambio de una vida
he entregado ya mi muerte.

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