lunes, 25 de noviembre de 2013

AYER... USTED ( Segunda parte del relato "USTED")



 

Ayer le volví a ver.
Usted se acercó a mí y me saludó cordialmente. No podía ser de otra manera habiendo tanta gente alrededor. Yo, ensimismada en mi mundo, le devolví el saludo.
Nuestras miradas se cruzaron fugazmente. Fue solo un instante, pero pareció eterno.
En sus ojos pude ver aquella llama. La misma que ardía en mi pecho cuando todavía nos veíamos a escondidas. Cuando nos entregábamos el uno al otro deseando poder gritarle al mundo nuestro amor. Sí. Antes de que yo decidiera ausentarme de su vida, no por cobardía ni con la intención de que usted se decidiera por mí y renunciara a ella. No. Me alejé porque pensaba que antes de estar conmigo, usted necesitaba estar en soledad.
Me arriesgué. Me arriesgué a perderle.
Y Dios sabe que le esperé. Le esperé en cada amanecer y en cada puesta de sol. Pero usted no apareció. Y el tiempo pasó.

Ayer, al verle, supe que mis sentimientos habían cambiado. Y que, aunque usted siempre permanecerá en mi corazón como el recuerdo de ese amor prohibido, ya nunca volvería a verle del mismo modo en que usted me seguía viendo a mí.
No porque usted siga con ella, sino porque el tiempo pasó y mi llama se ha apagado.
Lo siento. Siento que sea así. Siento que usted ya no pueda albergar ninguna esperanza de volver a estar junto a mí. Pero yo no puedo mentirle a mi corazón. No puedo fingir que mi amor es suyo para siempre y que le estaré esperando, sin importar el tiempo que tarde.
Porque ya no deseo estar con usted.

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